MIKKA, LOS SONIDOS DEL CHAMÁN.


Fotografía por : Rafa Palaxiox


El sonido simple y monótono de los golpes del tambor constituye el vehículo más común del viaje chamánico, y no los productos psicodélicos.

Conocí a Mikka una noche de fiesta; después de un bailongo junto a todos mis amigos en la Fraternal Under -un bar en la ciudad bastante popular, único en su clase; es la cuna de la música emergente en la ciudad- era imposible que Mikka pasará desapercibida por mis ojos, sus trenzas le llegan hasta los pies, su atuendo tan colorido y rimbombante llama la atención de cualquiera.

Mikka ofreció que el after fuese en su casa, así que seguimos con esta celebración sin motivo, éramos solo un montón de personas deseosos por bailar, por echar el zapateado y con ganas de seguir consumiendo alcohol y marihuana.


Al llegar a su casa me gustó mucho el olor a copal, era delicioso -además de ser uno de mis olores favoritos-; la iluminación era excepcional, el techo y las paredes no permitían tener ningún espacio vacío, es un lugar creativo, misterioso, alegre, sagrado, profano, adornado y adorado.


Es importante para mí mencionar que el lugar no es un museo, sin embargo Mikka sabe el impacto que tienen toda su colección de arte en la gente.


Mikka es chamán, su nombre de Mikka se le da en la búsqueda de su feminidad a través del nombre,

además de que es comparada con Mictecacihuatl "señora de las personas muertas''.


Fotografía: Rafa Palaxiox .


Mikka es una mujer trans, se transformó en lo que siempre sintió que era, el niño que cantaba y sanaba, se convertiría en Mikka, un ser espiritual que más tarde dedicaría su vida al chamánismo, presumiendo una libertad que transmite calma.


Regresando a la historia del after, puede sonar tonto pero no encuentro la mejor forma de describir lo que vi, lo que sentí con la música que escuché:

Acto I: Todos toman la pista de baile, ya entrados en la fiesta.

Acto II: Mikka saca el tambor comienza a tocar, mis amigos entran en trance.

Acto III: Todos bailando al ritmo del tambor, de su música, los tenía a sus pies, los abrazó con su canto, el ritmo de sus percusiones y su caracol.

El tambor chamánico está presente en todas las culturas en una forma u otra; los más simples sonidos de los tambores se comprenden fácilmente mediante las explicaciones de Fosfenismo sobre los mantras; el fosfeno es una sensación luminosa subjetiva, en el sonido se hace evidente sobre el sistema nervioso, con una relajación profunda y una sensación de reposo.


Eso tendría sentido, los descubrimientos cerebrales indican que existe un principio universal detrás de cada ritmo; este principio se remonta a las más antiguas formas de música chamánica, aún más, todavía da forma a la música de hoy en día.

Así que se me dio muchas vueltas en mi cabeza, y quise preguntarle a Mikka personalmente que pasaba con la música y porque creaba esa sensación de trance en las personas.

Hace no más de unos días compartimos un tour con varios amigos hacia las playas de Michoacán, coincidimos con Mikka. No tardó mucho tiempo en encontrarnos sentados frente al mar junto a ella, dejándonos llevar por las olas del mar, al igual que la música que interpreta.

El porro que se prendía cada 10 olas (todo con su debido respeto al Covid-19).

Mikka hizo de las suyas con el tambor, de repente… ya nos encontrábamos echando jam con ella, cantando, nuestras mentes entrando en quien sabe donde y se dirigen a algún lugar donde se apaga. EL CUERPO VIBRA.


Foto: Rafael Palaciox.


La música del chaman proyecta lo que sentimos, se siente y se va creando en el camino, no hay una estructura.

Dea- ¿Qué es lo que tiene tu música que te hace olvidar tus pensamientos y te deja la mente en blanco?

Mikka- La música es la conexión, la energía, la vibración; cuando te entregas al universo te conectas con él, cuando eres consciente de tu energía, de lo que puedes transmitir, de lo que puedes hacer sentir; es una conexión, un éxtasis, un trance; cuando cantó, la música se va construyendo sola, hay ocasiones en las que estoy cantando, y me dejo llevar y también llega el momento en la que yo desconozco propio canto, ¡mi voz, Ay Caray! -carcajadas de por medio-, me escucho a lo lejos.

En ocasiones cuando estoy cantando, con cada canto me transformo en otro ser, en otra persona.

Dea- Es como una burbuja de paz a través del canto, ¿no?

Mikka- Sí, es llevar a la gente a través del canto y las vibraciones del tambor, a un trance que les permita despertar, que puedan sentir la energía.

Dea- ¿Será la música algo mágico?

Mikka- Si, el sonido del tambor representa el corazón.




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